Rusia amenaza con sus S-400: El presidente de Ucrania pide a la OTAN que envíe buques a Crimea ante la escalada bélica con Rusia

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, ha pedido este jueves a la OTAN —especialmente a Alemania— que despliegue buques en el mar de Azov, en la península de Crimea, para apoyar a Kiev en su último pulso con Moscú, provocado después de que las fuerzas rusas apresaran una flotilla de tres barcos ucranios en el estrecho de Kerch, que une la península anexionada por Moscú en 2014 y el resto de Rusia.

“Alemania es uno de nuestros aliados más cercanos y esperamos que países en el seno de la OTAN estén dispuestos a enviar buques al mar de Azov para ayudar a Ucrania y garantizar la seguridad” en la zona, declaró el presidente Poroshenko al diario alemán Bild. Poroshenko añadió que el presidente ruso, Vladimir Putin, “no quiere nada menos que ocupar el mar [de Azov]”.

La canciller, Angela Merkel, de viaje en Buenos Aires (Argentina) —donde participará el viernes y sábado en la cumbre del G20—, se reunirá con Putin durante el encuentro para tratar de desbloquear la situación. “Tenemos que asegurarnos de que no se le corte el acceso marítimo a Mariúpol”, ciudad ucrania en las costas del mar de Azov, ha dicho la canciller. El Kremlin, sin embargo, asegura que Rusia no necesita de ayuda externa para solucionar la crisis con Ucrania.

Los guardacostas rusos tomaron el control por la fuerza el domingo pasado de tres buques de la Marina ucrania disparando contra ellos y dejando tres heridos entre más de una veintena de marineros a bordo. Están detenidos, según la versión de Moscú, por entrar de forma ilegal en esas aguas. Kiev indicó haber enviado una nota de protesta al Ministerio de Exteriores ruso considerando que esos hombres son “prisioneros de guerra” y reclamando su liberación “inmediata”. Además, Moscú está llevando a cabo el despliegue de una batería de misiles tierra-aire S-400 en Crimea (donde ya había presencia de otras tres baterías) y ha desplazado a uno de sus buques militares en el mar Negro, el Vicealmirante Zakhar, a aguas del mar de Azov.

Este último capítulo en los enfrentamientos entre Ucrania y Rusia ha sido la primera confrontación militar abierta entre ambos países desde la anexión de Crimea —condenada por la comunidad internacional— y el inicio, en 2014, de un conflicto armado en el este de Ucrania entre fuerzas leales a Kiev y milicias separatistas prorrusas, que ha dejado decenas de miles de muertos en las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.

La ley marcial que el Parlamento ucraniano aprobó el pasado lunes entró en vigor el miércoles y se aplicará durante 30 días. Aunque desconocen todas sus implicaciones, sí se sabe que se aplicará en 10 regiones limítrofes con Rusia y con zonas bajo la influencia de Moscú —como el Trandsniéster moldavo—, y que, por el momento, no se llevarán a cabo restricciones a las libertades individuales. Ante las preocupaciones que suscita la ley marcial, las autoridades ucranias han asegurado que el texto tiene un “carácter preventivo”.

Frente a esta escalada de las tensiones entre Rusia y Ucrania, la Unión Europea se declaró el miércoles “extremadamente preocupada”, pero no prevé nuevas medidas para sancionar la operación militar rusa contra los buques ucranianos. “Estamos consternados por este uso de la fuerza de Rusia que, en un contexto de creciente militarización en la región, es inaceptable”, señalaron los Gobiernos de los 28 países de la UE en una declaración de la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, tras tres días de discusiones.

El presidente de Ucrania pide a la OTAN que envíe buques a Crimea
ante la escalada bélica con Rusia

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé reunir “rápidamente” después del 10 de diciembre a su comité de dirección con el objetivo de aprobar un programa de ayuda a Ucrania, según anunció el miércoles su directora gerente, Christine Lagarde.

El presidente estadounidense, Donald Trump, quien expresó su “profunda preocupación” por la toma de los barcos ucranios, amenazó el martes con cancelar un encuentro planeado con Putin al margen de la cita del G20. El Kremlin indicó, sin embargo, que aún esperaba que el encuentro entre los dos mandatarios se mantenga y minimizó la amenaza de Trump. “La preparación [del encuentro] sigue, el encuentro está previsto. No tenemos ninguna información de nuestros colegas estadounidenses”, dijo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

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