Trump cancela su cumbre en junio con Kim Jong Un en Singapur

El proceso de distensión norcoreana está lleno de obstáculos. En menos de un mes desde que los líderes de Corea del Sur y del Norte acordaran buscar la paz y la desnuclearización total de la península se han producido dos cancelaciones de reuniones de alto nivel: primero fue el líder supremo, Kim Jong Un, quien anuló las conversaciones con los representantes surcoreanos y ahora es el mandatario estadounidense, Donald Trump, quien cancela la cumbre en la que debía reunirse con Kim el próximo 12 de junio en Singapur, debido a la reciente “abierta hostilidad”, según dice, por parte de Pyongyang.

 

“La cumbre de Singapur, para el bien de ambas partes, pero en detrimento del mundo, no tendrá lugar”, afirmó Trump en una carta dirigida al líder norcoreano, quien ya había amenazado a retirarse de la cumbre como respuesta a los ejercicios militares que están llevando a cabo de forma conjunta Estados Unidos y Corea del Sur en la península desde el pasado 11 de mayo.

Donald Trump

La cumbre de Singapur, para el bien de ambas partes, pero en detrimento del mundo, no tendrá lugar”

Trump remarcó que “el mundo, y Corea del Norte en particular, ha perdido una gran oportunidad para una paz duradera” con la cancelación del encuentro y destacó que se trata de “un verdadero momento triste para la humanidad” en una carta muy formal, en la que contrasta el alto grado de amabilidad empleado con la voluntad de la misiva: atribuir al comportamiento de Kim el motivo de la anulación.

“Realmente apreciamos su tiempo, paciencia y esfuerzo con respecto a nuestra recién negociación para en relación a la cumbre (…) Lamentablemente, por la tremenda ira y abierta hostilidad desplegada en tu más reciente comunicado siento que es inapropiado, por ahora, tener esta reunión tan largamente planeada”, escribió Trump a Kim.

Corea del Norte endureció su retórica hacia Estados Unidos a primera hora del jueves, advirtiendo que estaba listo para un enfrentamiento “nuclear a nuclear” si EE.UU. no cumplían con la cumbre. “Hablas de tus capacidades nucleares, pero las nuestras son tan masivas y poderosas que ruego a Dios que nunca tengan que ser utilizadas”, escribió Trump.

Si Estados Unidos se reúne con nosotros en una habitación o nos encuentra en un enfrentamiento nuclear depende totalmente de su decisión”

“Nosotros no suplicaremos a Estados Unidos por diálogo y tampoco nos molestaremos en persuadirles si no se quieren sentar con nosotros. Si Estados Unidos se reúne con nosotros en una habitación o nos encuentra en un enfrentamiento nuclear depende totalmente de su decisión”, señaló hoy la vicecanciller de Exteriores de Corea del Norte, Choe Son Hui.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, afirmó hoy en una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que no se daban las condiciones para celebrar una “cumbre exitosa”. Explicó que la delegación de Estados Unidos no recibió respuesta de Corea del Norte para celebrar reuniones preparatorias ante la esperada cumbre.

Pompeo afirma que Corea del Norte “no respondía” a las preguntas de Washington

El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que Corea del Norte “no respondía” a las preguntas de Washington sobre los preparativos de la cumbre, aunque aseguró que el equipo estadounidense “estaba completamente comprometido durante las últimas semanas para preparar la reunión”.

Desde Corea del Sur, su presidente, Mun Jae In, se pronunció respecto a la cancelación, que consideró “muy lamentable y desafortunada”. “La desnuclearización de la península coreana y el establecimiento de una paz permanente son tareas históricas que no pueden abandonarse o retrasarse”, añadió el presidente durante una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) convocada en Seúl tras el anuncio de Trump.

Donald Trump

Hablas de tus capacidades nucleares, pero las nuestras son tan masivas y poderosas que ruego a Dios que nunca tengan que ser utilizadas”

A juzgar por la decisión de Washington, de nada ha servido que Kim Jong Un derrumbara hoy con explosivos los túneles de su centro de pruebas nucleares de Punggye-ri, una operación que se interpretaba como un gesto de Pyongyang para demostrar su voluntad real de abandonar su programa atómico.

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La semana pasada, Pyongyang ya amenazó con cancelar la cumbre, la primera de la historia entre los dos países, debido lo que consideró como presiones de la Casa Blanca para imponerle un modelo de desnuclearización “unilateral”, y Trump reconoció el pasado martes su posible retraso.

La cita entre Kim y Trump hubiese sido la primera entre los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte tras casi 70 años de confrontación iniciada con la Guerra de Corea (1950-1953) y más de un cuarto de siglo de fallidas negociaciones.

La desnuclearización de la península coreana y el establecimiento de una paz permanente son tareas históricas que no pueden abandonarse”

Con la cumbre abandonada, al menos temporalmente, los siguientes pasos no están claros. Trump dijo con anterioridad que si la reunión del 12 de junio fracasase, EE.UU. seguiría ejerciendo máxima presión económica sobre Kim y su régimen. Y en un acto en la Casa Blanca poco después de anunciar la cancelación de la cumbre, el presidente

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró hoy que el Pentágono “está preparado” por si fuera necesario tomar medidas militares contra Corea del Norte, en caso de que el régimen norcoreano responda a la cancelación de la cumbre bilateral con gestos “ingenuos o imprudentes”.

La muy anticipada cumbre fue propuesta por la Casa Blanca como una oportunidad para evitar un conflicto militar con Corea del Norte y mostrar la capacidad de Trump para avanzar donde sus antecesores habían tenido problemas.

La cita entre Kim y Trump hubiese sido la primera entre los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte tras casi 70 años de confrontación

Pero finalmente Trump se encontró con el mismo dilema diplomático que ha desconcertado a los presidentes de Estados Unidos durante los últimos 25 años: la incapacidad de persuadir a un régimen obstinado para que abandone un programa nuclear que considera clave para su supervivencia.

Trump acordó reunirse con Kim después de que ambos líderes pasasen la mayor parte de 2017 intercambiando críticas cada vez más hostiles y belicosas, y que el líder norcoreano probara misiles intercontinentales capaces de alcanzar suelo estadounidense y una bomba de hidrógeno.

Seúl dirigió el reciente esfuerzo de distensión con Pyongyang que llevó a los dos países a competir juntos en los Juegos Olímpicos de Invierno, primero y después, en el encuentro del pasado 27 de abril, a firmar una declaración conjunta donde se comprometían a sellar un tratado de paz definitivo, asignatura pendiente desde la Guerra de Corea.

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