Haifa

Situada a los pies del impresionante Monte Carmelo se asienta Haifa, la capital del norte de Israel. Con más de medio millón de habitantes, esta histórica ciudad, cuyo origen se remonta a tiempos bíblicos y por la que han pasado, entre otros, hebreos, persas, egipcios, romanos, bizantinos, árabes, cruzados y otomanos, es, a pesar de sus muchos encantos, una de las menos conocidas de Israel. Excluida durante años de las rutas turísticas tradicionales y de los paquetes vacacionales que, aparentemente, ponían punto y final a Israel en Jerusalén o Tel Aviv, Haifa se ha reinventado en los últimos tiempos, pasando de ser una ciudad industrial, gris y portuaria a cuna del multiculturalismo, meca de las start up y sede de alguna de las mejores universidades del país. Con uno de los parques más impresionantes del mundo y a tan solo un par de horas en coche desde Tel Aviv, esta urbe es una excelente oportunidad para el viajero que busque salirse de las rutas más comerciales y disfrutar de una experiencia auténtica y diferente.

Una de las características más llamativas de Haifa es su construcción por niveles. Con el mar a un lado y el Monte Carmelo al otro, los primeros arquitectos de la ciudad tuvieron que desarrollar un complicado plan de urbanismo que derivó en una arquitectura diferenciada en tres niveles distintos: centro (del que forman parte la ciudad vieja, el puerto y toda la zona de costa), ciudad media y ciudad alta.

Haifa es además considerada por los israelíes como un ejemplo de convivencia y tolerancia, dado que en la ciudad conviven judíos, musulmanes y cristianos. Dicha hibridez se ve reflejada en la fisionomía de la ciudad, en la que se mezclan indistintamente mezquitas, sinagogas e iglesias. Desde el siglo XIX, una nueva religión de origen persa dejó su impronta en Haifa, después de que Baha´ullah, fundador del bahaísmo, decidiese establecer en el Monte Carmelo uno de sus dos lugares sagrados. Tras pasar más de 25 años preso en la vecina localidad de Acre, Baha´ullah, quiso establecerse en esta ciudad, donde fundó el Centro Mundial Bahaí. Parte de este impresionante complejo son sus famosos jardines, únicos en el mundo. Patrimonio mundial desde el año 2008, los jardines Bahaí se extienden sobre 19 terrazas de las que forman parte los jardines colgantes o jardines persas. Diseñado de manera circular, el parque está coronado por un espectacular templo, del que destaca su cúpula dorada de más de 40 metros de altura.

A los pies de los jardines Bahaí se encuentra otro de los lugares con más encanto de la ciudad: el barrio de la colonia alemana. Fundado en el siglo XIX por cristianos alemanes, este entramado de calles de casas de piedra y tejados de tejas rojas es en la actualidad una de las zonas más sofisticadas de la ciudad, donde se puede disfrutar de algunos de sus mejores restaurantes. Especialmente divertido durante los fines de semana, cuando los universitarios dejan de lado los libros y toman el barrio para empezar la noche, resulta un buen lugar para conocer la cara más festiva de la ciudad.

Hadar, situado a medio camino entre el puerto y los jardines Bahaí, es otro de los enclaves más pintorescos de Haifa. Con su mercadillo e innumerables tiendas y puestos, es un hervidero de gente los días de mercado. Si bien históricamente ha sido reconocido como uno de los mejores barrios de la ciudad, los últimos tiempos han visto un importante decaimiento en esta zona, que ahora alberga principalmente a la comunidad rusa. Muy cerca de aquí también se encuentra Wadi Nisnas, el distrito árabe cristiano. De calles empinadas y construcciones más humildes, este barrio es el paraíso de los aficionados al falafel. Prácticamente en cada esquina puede encontrarse un bar donde sirven esta barata delicia, así como otros productos típicos de la zona.

Cabe destacar también el marcado carácter de Haifa como ciudad marítima: además de tener el puerto más grande de todo Israel, la ciudad está construida mirando al mar, lo que proporciona,  desde prácticamente cualquier parte de la misma, espectaculares vistas hacia el Mediterráneo. Conviene visitar alguno de los dos museos marítimos de la ciudad, que ofrecen una completa guía sobre el desarrollo de la industria naval israelí.

A pesar de que Tel Aviv acapara la fama gracias a sus playas, las de Haifa y las de, en general, el norte de Israel no tienen nada que envidiarle. De hecho, si se pregunta a los locales, todos coincidirán en que los mejores arenales de Israel se encuentran en esta zona. Durante los fines de semana la costa de los alrededores de Haifa se convierte en un espectáculo por los cientos de surferos que se acercan hasta aquí para coger olas. Eso sí, hay que contar que, debido al estado natural en que se conservan muchas de estas playas, resulta casi imprescindible hacerse con un medio de transporte propio si se quiere llegar hasta ellas.

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